Cuando vivía en Northampton, MA, me tropecé con un libro que tenía mi compañera de piso: “Old Path White Clouds”. El libro cuenta la historia de Sidarta Gautama, o Buda. Sin duda lo que leía resonaba dentro de mi, me causó impresión y despertó mi curiosidad por el budismo y qué es ser budista. Desde entonces he intentado leer todo lo que se me ha cruzado en el camino sobre los budistas y la filosofía zen. Hay 6 cosas en concreto que me gustan mucho:

1.  El budismo zen es más una filosofía que una religión. Los budistas no adoran a ningún Dios con fe ciega, ni pretenden ir por ahí convirtiendo a la gente o prometiendo la salvación eterna. Buda, después de estudiar diferentes religiones y corrientes de pensamiento, a través de la meditación, llegó a una serie de pensamientos y filosofías que ayudan a uno a “liberarse”, que no es otra cosa que evitar el sufrimiento y ser feliz. Los budistas ponen en práctica la filosofía de vida que Buda les enseñó. Quien le guste que la use, quien no pues que no la use.

2.  Todo tiene un principio y un fin. Es una ley de la naturaleza, y por lo tanto se aplica también para nosotros. Nada es permanente. Nada es para siempre. Una de las principales razones del sufrimiento es pensar que todo se quedará igual: tu salud, el amor por tu pareja, tu trabajo, etc. Todo tiene un principio y un fin, y cuando antes aceptemos esto, menos disgustos nos dará la vida.

 

Qué es ser budista

 

 

3.  Vivir en el presente. La mayoría del tiempo no vivimos en el ahora. Nuestras mentes van paseando entre el pasado que ya no existe y el futuro que todavía no ha llegado. Esto nos impide centrarnos al 100% en el momento presente, poner todos nuestros sentidos y toda nuestra atención en ese bocado de comida que estamos comiendo, en esa puesta de sol o en esa conversación. Nunca terminamos de estar al 100% en el ahora, y eso disminuye nuestro disfrute de lo que estamos viviendo, que al mismo tiempo es lo único que de verdad existe.

“La vida se puede encontrar sólo en el momento presente, pero nuestras mentes raramente moran en el presente. En cambio, perseguimos el pasado o anhelamos el futuro. Creemos que estamos siendo nosotros mismos, pero en realidad casi nunca estamos en contacto real con nosotros mismos. Nuestras mentes están demasiado ocupadas corriendo tras los recuerdos de ayer o los sueños del mañana. La única manera de estar en contacto con la vida es volver al momento presente. Una vez sepas cómo volver al momento presente, llegarás a estar despierto y en ese momento se encuentra tu verdadero yo.”                                                                                              Thich Nhat Hanh – Old Path White Clouds

4.  Meditación. La meditación es la esencia del budismo zen, es el vehículo que te permite llegar a la liberación. Los beneficios de la meditación están comprobados científicamente, pero a mi me gusta porque tiene sentido, tiene lógica. Meditar no es más que concentrarte en el momento presente. Hay muchas técnicas de meditación, la más común es concentrarte en tu respiración. Cuando meditas estás entrenando tu mente a vivir en el ahora, con los beneficios que ya hemos comentado antes. También te ayuda a ser consciente de tus pensamientos. Esto es importante porque cada uno de nosotros somos el resultado de nuestros pensamientos. Tú eres y serás aquello que pase por tu cabeza. Meditar ayuda a focalizar los pensamientos en una cosa, convirte tu mente en un foco, en vez de una luz amplia y dispersa que ilumina una habitación entera. Me explico mejor: meditar mejora la concentración.

 


Qué es ser budista

 

 

5. Somos parte de un todo. Al parecer, la meditación es también un instrumento para darse cuenta de que somos parte de un todo. Para llegar a esta realización meditando creo que hay que ser muy pro, pero también tiene su lógica. El objetivo de concentrarte en tu respiración es llegar a un estado mental neutro, donde no hay ningún tipo de pensamiento. Este sería el estado natural de la mente, el estado natural de las cosas. Al parecer cuando se llega a este punto, uno llega a la realización de que no somos un ente separado de aquello que nos rodea, si no que somos parte íntegra de la naturaleza y el universo. Esto ya está archidemostrado científicamente, todos estamos hechos de polvo de estrellas, pero ¿no molaría sentirlo?

6. El secreto está en el proceso. Esta es una de las lecciones que más me gustan de la filosofía zen. La mayoría de las veces nos centramos en una meta, un objetivo, y descuidamos el proceso que hemos seguido para llegar hasta él. Esto está muy relacionado con la felicidad; la felicidad nunca puede ser un objetivo, siempre ha de ser un camino. De la misma forma, si nos centramos en el proceso, si cada uno de los pasos que damos son los correctos, inevitablemente llegaremos al objetivo. Este principio funciona en todos los ámbitos de la vida, tanto si quieres que tu empresa alcance unos objetivos, como si estás escalando una montaña. Para conquistar una cima primero hay que centrarse en dar los pasos correctos por los sitios correctos. El budismo zen también nos enseña que el objetivo es lo de menos, lo importante es cómo se ha llegado hasta él. Es decir, una vez llegas a la cima de la montaña, allí arriba no hay nada; la satisfacción viene determinada por el proceso que se ha seguido hasta llegar a la cima.

Hace poco leía el libro, “Into the Silence” del antropólogo Wade Davis, que relata la primera expedición que se hizo al Everest. El libro cuenta como los británicos, entre unas cosas y otras, acaban invadiendo el Tibet en 1904. Y hay un pasaje que me gusta mucho sobre Francis Younghusband, uno de los militares de alto rango que participaron en la invasión. Después de haber estado varias semanas en la ciudad de Lhama, el libro cuenta:

Antes de partir de la ciudad sagrada, Younghusband se escabulló de su séquito para dar un paseo por las montañas. El cielo era de un azul radiante, y a lo largo de las crestas, recuerda, la luz era violeta. Volvió a mirar la silueta lejana de Lhama y sintió las palabras de despedida y paz del Lama. “Y con toda la calidez todavía en mi” escribió, “y bañado por las influencias de una tarde preciosa de otoño, estaba impregnado en una sensación casi embriagadora de alegría y buena voluntad. La euforia del momento creció y creció hasta que recorrió mi cuerpo con una intensidad abrumadora. Nunca más podría pensar en maldad, nunca más podría estar en enemistad con ningún hombre.”

 

 

One thought to “Qué es ser budista – 6 razones por las que el budismo zen mola”

  • Bárbara

    se nota lo que se expresa cuando se siente y se vive.. la meditación.. añadiría .. además.. te descansa un montón.. 15 minutos es como si durmieras , bien.. 5 horas
    lo “vivo” también con otro libro.. .. la biografía del silencio
    gracias por contar con lo mejor de lo que podemos aprovechar

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