A lo largo de mi corta vida he intentado seguir mi instinto, y eso me ha llevado a tener que enfrentarme a algunos miedos. Cuando sentía que había algo que tenía que hacer, aunque me diese miedo intentaba hacerlo. Resulta que se ha dado un patrón muy interesante: el miedo que tenía al principio, aquel que parecía una barrera casi imposible de cruzar, era de mentira.

que es el miedo

 

Hay dos tipos de miedo, el de verdad y el de mentira. El de verdad es cuando vas en moto sin casco a 220km/h con un piloto ciego. Ahí has comprado todas las papeletas. El de mentira es cuando te lo imaginas. El ¿y si…?

Casi todos los miedos suelen ser al futuro. Y el futuro no existe. Uno se imagina su vida de aquí a 20, 30, 40 años y en base a esa imaginación vive su día a día, intentando llegar a esos 20, 30, 40 años después, que ni existen ni se sabe si llegarán. Y muchas veces por el camino sacrificamos el presente, que es lo único que de verdad cuenta. Como siempre, creo que en el balance está la clave. No creo que sea sano olvidarse completamente del mañana, al final uno tiene unos objetivos futuros y para llegar a ellos hay que seguir un camino determinado, siempre con la vista un poco hacia adelante. Pero tampoco es bueno organizar tu vida a 20 años “vista”, y vista entre comillas porque verlos los ves poco. Quizás haya que hacer como cuando

conduces; quieres mirar 3 o 4 coches por delante de ti, para tener tiempo de reacción, pero no quieres preocuparte por si hay un accidente a 200 km, no tiene sentido.

El problema con el miedo es que nos impide hacer cosas que nos gustaría hacer. Un ejemplo muy claro es salir de viaje. Ver el mundo. La mayoría de gente que oye la historia de ese conocido que se fue a ver el mundo dicen algo tipo: “que envidia”, “que suerte”, “a mi me encantaría hacerlo, pero… (miedo infundado)”. Respuestas comunes son: no se idiomas, no tengo dinero, tengo novia, ¿y si me roban?, ¿y si me pierdo?, ¿y si me siento solo?… casi todos suelen ser ‘y sis’, miedos relacionados con lo desconocido, con lo incierto del futuro. En ese momento son muy razonables y parecen barreras imposibles de saltar, pero cuando llega el momento presente y es hora de mirar ese miedo cara a cara, uno descubre que lo que parecía un abismo gigante cuando lo imaginabas, el presente lo ha convertido en un salto de un metrito. Cuando miras al miedo a la cara, desaparece.

 

que es el miedo

 

Pero viajar es sólo un ejemplo. Dejamos de hacer muchas cosas que nos harían felices porque tenemos miedo. Los miedos son nuestras barreras, nuestras limitaciones, y es una pena que dejemos de hacer aquello que de verdad queremos por culpa de unas barreras que están hechas de humo. Ese humo no nos deja ver qué hay al otro lado, pero cuando reunimos el coraje de cruzarlo, se nos abre un mundo de caminos casi ilimitados. Aún así, no hay nada que yo te pueda decir que te vaya a convencer de que ese miedo que a ti te parece tan real es pura fantasía, la única forma de descubrirlo es probándolo.

Recuerda que tus miedos son tus fronteras y la mayoría de los miedos son a un futuro que no existe, sólo lo imaginas. Al final del día lo único que importa es quién eres realmente, qué es lo que de verdad te gustaría hacer. Una vez tengas esto claro, mira unos cuantos coches por delante, para no chocarte, pero céntrate sobre todo en el presente. Pues la vida que se vive de verdad sólo se vive en el presente, el resto son imaginaciones.

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