Hace unas semanas la comunidad Lendi se reunió birra en mano para ver el documental comprar tirar comprar. Si no lo has visto te lo recomiendo, puedes verlo aquí. Luego estuvimos charlando y debatiendo. El documental da para mucha charla…

 

comprar-tirar-comprar

Comprar tirar comprar nos cuenta la historia de la obsolescencia programada. Cómo antes la gente hacía cola para comprar unas medias casi irrompibles y no para comprar bragas a 1 maldito euro en el Primark, como pasa ahora. Y cómo de comprar calidad se ha pasado a comprar basura; se trazó un plan en su día y se ha ejecutado a la perfección. Básicamente un plan para que las cosas se rompan. Así se consume más. Maquiavélico a la vez que eficaz. Y a nosotros como nos da igual la vida, andamos al son del todo poderoso marketing, que todo lo puede. El resultado es una sociedad de comprar tirar comprar.

 

Reflexiones de la obsolescencia programada

Una de las principales reflexiones que yo me hago es: las cosas no fueron siempre así. La sociedad actual del comprar tirar comprar es nueva. Y creo que esta reflexión es clave. Ahora oímos mucho la necesidad que tenemos de cambiar nuestro estilo de vida y nuestra sociedad de consumo. No aguantaremos así mucho, nos dicen. El planeta no aguantará. Y quizás muchos piensen, pero tío, si se lleva consumiendo y comprando toda la vida, ¿por qué vienen a molestar ahora? Si piensas así, vuélvelo a pensar.

El planeta no ha dicho basta porque llevemos toda la vida comprando tirando comprando. Ha sido en solo 40 años que hemos conseguido hacer un destrozo brutal. La tierra tiene unos 4.500.000.000 de años. El ser humano unos 200.000 años. 40 años es lo que nos ha hecho falta para estar al borde del colapso… Pon esto en perspectiva chaval. Simple y llanamente, este ritmo de consumo no es viable si queremos seguir prosperando social y económicamente.

 

la historia secreta de la obsolescencia programada

 

Otra reflexión interesante que salió durante el debate, es que antes, cuando algún lumbreras decidió que las cosas empezarían a romperse, no había conciencia de ecologismo, o de cuidar el plantea. En esa época se pensaba que vivíamos en un planeta de abundancia, con recursos casi ilimitados. El único objetivo era hacer más dinero, no había maldad en ello.

 

La información es poder

Pero hoy si sabemos. Por eso, cuando me compro un iPhone y la propia Apple me lo rompe al actualizar el software después de dos o tres años, me tiene que doler. Oye mira, es que me has obligado a actualizar el teléfono y me lo has roto, tal cual. Primero me cago en Apple. Por tramposos. Y luego me enfado porque se de dónde vienen las piezas de mi móvil, se cómo se ha hecho y sus consecuencias sociales y ambientales. Lo mismo con mis pantalones. Además de que vas a reventar el planeta y a esclavizar para hacer unos pantalones, por lo menos que no se rompan al minuto 3. Solución, Zara no quiero ni verte. Hasta nunca Apple. El consumidor tiene el poder de cambiar las cosas. Nuestro dinero mueve el mundo.

 

 

Cuando la obsolescencia programada se inventó no sabían lo que sabemos hoy. Ahora no tenemos excusa. El que no ve es porque no quiere ver. La información está ahí al alcance de la mano. Y no nos queda otra que dar un paso atrás. Buscar una vida rica en experiencias, en conexiones sociales y personales. No en cosas. Y votar. Votar con nuestro dinero qué tipo de productos queremos comprar, qué tipo de sociedad y planeta queremos construir.

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