La espiritualidad de la naturaleza

 

Para hablar de la espiritualidad de la naturaleza primero necesitamos definir qué es ‘espiritualidad’; entramos en terreno resbaladizo. En la última entrada definí la espiritualidad cómo la conexión que tenemos con aquello más allá de nuestro ser individual. Al final a todos nos gusta pensar que hay algo más allá aparte de nosotros mismos, el mundo no son sólo objetos y seres vivos por ahí danzando e interactuando, tiene que haber algo más. O eso queremos pensar.

Quizás para sentir algún tipo de conexión espiritual con algo o alguien se tienen que dar varios requisitos, uno de ellos es un sentimiento de humildad. Hoy en día miramos a la Tierra por encima del hombro, sin darnos cuenta de que estamos escupiendo en el plato que nos da de comer (grande Eto’o). Y hablo de la Tierra como un todo: todos los elementos que la forman y están interrelacionados entre si. Creo que nadie duda hoy en día de la fuerza de los elementos naturales, pero nos da igual, porque la mayoría sólo los vemos por la tele. Si hoy estamos aquí es únicamente porque la naturaleza así lo quiere. Punto. Pero aún así seguimos pensando que el mundo se hizo para nosotros, que nosotros lo gobernamos… en fin… estamos comprando (nunca mejor dicho) todas las papeletas para que dentro de una generación o dos nos demos un buen tortazo.

A parte de los elementos en si, también nos creemos mejores que el resto de seres vivos. Hubo un loco por ahí que dijo: “si juzgas a un pez por su habilidad para escalar un árbol , vivirá su vida entera creyendo que es estúpido”. Esto es justo lo que estamos haciendo; juzgamos al resto de seres vivos por su habilidad para ser humanos. Y como no lo son –sorpresa- pensamos que estamos por encima de ellos. ¿Qué nos diferencia de los animales? Os invito a que le dediquéis 2 minutos a esta pregunta… no hay respuesta fácil en mi opinión. Probablemente seamos el animal más inteligente, y quizás esto nos hace estar arriba de la cadena alimenticia. Genial. Se cree que las ballenas tienen un sonar que les permite localizar objetos. Las hormigas levantan en promedio 20 veces su peso, las tortugas llevan 210 millones(!!) de años en la Tierra (el Homo sapiens apareció hace 260.000 años)… en fin… que nos creemos los jefes del cotarro, pero todo depende de en base a qué juzgamos al resto de la Tierra. Y lo mismo con plantas y arboles, si no échale un ojo a esto.

 

Espiritualidad de la naturaleza

Ahora parece que es la religión la que tiene el monopolio de la espiritualidad y ha sido la encargada de cubrir esta necesidad de conectar con algo más grande que nosotros mismos. Yo no soy religioso. ¿Significa esto que no soy espiritual? Hasta hace poco pensaba que así era, pero por el camino voy haciendo conexiones interesantes. Una vez el tema de la humildad está solucionado y me doy cuenta de que sólo soy un ser vivo más y que la naturaleza es infinitamente más poderosa que yo, ¿cómo paso de ahí a una conexión espiritual? Si la espiritualidad es conectar con algo más grande que tú mismo, ¿qué elementos se necesitan para crean una conexión? Quizás el amor sea el elemento principal, ya que no se puede conectar con algo que no quieres y no puedes querer algo con lo que no conectas. Y si es así, ¿como se llega a querer a algo/alguien? Esta es fácil: compartiendo experiencias. Compartiendo momentos que recordarás toda tu vida, momentos increíbles, momentos miserables, llorando, riendo, sintiendo, experimentando… viviendo. Cada una de estas experiencias es como el cemento que une una pared de ladrillos. Amar la naturaleza no es distinto; tienes que experimentarla, y también sufrirla. Tienes que salir ahí fuera para que te regale esa sensación de plenitud y bienestar, como si flotases en el aire. Pero también es necesario que te enseñe tus límites, que te haga enfadar y sentir miserable.

Pasaje del libro ‘Paddling North’ de Audrey Sutherland

Oigo la respiración de una ballena. Sale a la superficie y vuelve hacia abajo 30 metros a mi derecha. Paro de remar y espero. Otra vez, sale de a la superficie y respira, unos 20 metros detrás de mi kayak, y otra vez a mi izquierda, 15 metros. Sus zambullidas no parecían casualidad. Hago una foto mientras su espalda emerge, y otra mientras sube su aleta dorsal. Era tan larga que me daba tiempo a correr el carrete entre foto y foto. Podía ver la piel blanca debajo de su boca. Era una ballena de aleta, pueden crecer hasta los 20 metros. ¿Qué habrá atraído a esta ballena a querer conocerme? 

Sigo mi camino con una gran sensación de bienestar, como si estuviese remando 3 metros por encima del agua.  

Cuando miras a alguien/algo con humildad, y conectas con él, sólo nos queda darnos cuenta de que ese algo es más grande y más importante que nosotros mismos, y de ese coctel empezarán a derramarse las primeras gotas de espiritualidad. Es esta conexión con algo más grande que nosotros mismos la que le da un toque místico a la relación de los elementos. Hace ya un tiempo entendí que somos naturaleza, ahora me siento naturaleza. Quizás antes lo veía desde un punto de vista racional y entendía, ahora mente y corazón han conectado y el entendimiento se ha convertido en sentimiento. Se puede conectar con la naturaleza, no con la cabeza pero con el corazón, y cuando se da esta conexión y nos damos cuenta de que somos parte activa de algo tan perfecto y tan hermoso no nos queda otra que sentirnos bien; eres parte íntegra de algo mucho más grande y más importante que tú mismo. Un engranaje perfecto y precioso donde todos somos uno y uno somos todos.

 

 

Y si queréis ir un poco más a fondo: minuto 5 en adelante.

 

 

3 comentarios en “La espiritualidad de la naturaleza

  • Que precioso post sobre naturaleza,espiritualidad ,amor.Grandes palabras que dan mucho respeto por su amplio e importantes significados.
    Me he sentido muy a gusto leyéndolo y como,tú Javi,nos haces a los demás pensar…

  • emocionante esta “letra para la tierra”

    yo soy católica, y, como todos.. llena de preguntas.. como tu
    y pasmada también ante la perfección de átomos, células.. elefantes. etc.. ah! y gente buena

    dicen: que si hay algo más allá.. o sea, con todas las palabras, después de nuestra muerte
    sólo hay dos cosas que nos harán sentirnos bien.. cuánto hemos amado y cuánto hemos aprendido
    pues acabas de contarlo

  • Gracias Bárbara y Mercedes por añadir valor a la entrada con vuestros comentarios! Sin duda estas palabras son importantes y es justo por eso por lo que es interesante pararse a pensar sobre ellas 🙂
    Me encanta lo de cuánto hemos amado y cuánto hemos aprendido!! Muy top Bárbara!

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