Hace algo más de una semana fue el Ouishare Fest de Barcelona 2015, el primer evento profesional de economía colaborativa en castellano. Allí se juntaron instituciones, empresas, start-ups e innovadores sociales para darle forma a lo que puede ser la sociedad de las próximas décadas. Pero hoy no voy a ahondar en esto. Hoy quiero hablar de la gente. Las personas. Y es que fue en el Ouishare Fest de París 2015 donde reflexioné sobre algunas preguntas que hoy os lanzo.

Hay sitios donde se respira una energía especial, una atmósfera diferente. Pero, ¿qué es exactamente la atmósfera de un sitio? Creo que la atmósfera no es más que la suma de las personas que la forman. Sin duda la decoración, la música u otros elementos ‘externos’ también son parte de la ecuación, pero al mismo tiempo han sido personas las que han decidido estas cosas. Son las personas las que generan las conversaciones, las que van por ahí sonriendo (o no) y las que en definitiva desprenden su energía a esta atmósfera. Nunca he sido yo demasiado místico con esto de la energía y tal. Pero creo que es así. Cada uno de nosotros y dependiendo de las circunstancias tenemos una cierta energía: positiva, negativa, meditativa, reflexiva, prepotente, divertida, intelectual… y es la suma de todas estas energías y personalidades las que al final forman el ambiente y la atmósfera de los sitios.

 

 

Dicho esto, y pasada la resaca del Ouisahare Fest de Barcelona, creo que las personas somos una de las mayores fuentes de energía del planeta. La comida nos da energía, el café, un red bull, la música… muchas cosas. Pero no hay sustituto a la energía que nos podemos transmitir los unos a los otros. Hay personas que son capaces de contagiar al mundo sus pasiones, y cuando esas pasiones resuenan en tu interior, el traspaso de energía es inmediato, y el ‘punch’ dura días. Otras personas nos contagian su risa, sus ganas de vivir, su positivismo, su energía por comerse el mundo… Estoy seguro de que conoces a personas así, y probablemente mientras estás leyendo esto van apareciendo en tu mente… ¿Si? Bien. Júntate a ellas. Pasa tiempo con ellas. Contágiate de su energía.

Creo que las personas florecemos gracias a las relaciones humanas que creamos. Rodéate de gente que te haga sentir bien, invierte tiempo con las personas que te den fuerza para perseguir tus pasiones y que desprenden la energía que tú quieres para ti mismo. Este es el camino más directo para convertirte en la persona que quieres llegar a ser. Y el más divertido.

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