Doug_Tompkins

 

Hace algunos días se fue uno de los grandes. La primera vez que oi hablar de Doug Tompkins fue en el documental 180º South. Luego vi un pequeño documental producido por el mismo, “Mountain of storms” (un clásico de viajes y aventuras old school que recomiendo encarecidamente) y a raíz de ahí empecé a leer sobre su vida, su pasado, su presente, y su idea de futuro.

Desde joven Doug Tompkins estuvo inmerso en el mundo natural a través del deporte; escalada, alpinismo, surf, kayak, sky… y todo a un muy alto nivel. Fundó la empresa North Face, que empezó vendiendo material de escalda y camping por catálogo. Después de North Face fundó Esprit, a la que lideró hasta operar en 60 países y ser en una empresas con mejores condiciones para sus trabajadores del momento. Pero aunque la fundación de estas empresas, y su éxito, encaje en lo que se espera de un buen americano, Tompkins siempre fue a su bola; escalando, esquiando, haciendo surf… poco a poco se fue dando cuenta de que estaba creando “productos que nadie necesitaba y empujando una sociedad de consumo”. Siempre amante de la naturaleza, empezó a darse cuenta que nuestra forma de vida, y nuestro sistema económico contribuía a la destrucción y el deterioro de la naturaleza y la biodiversidad, y por ende, en el largo plazo, a nuestro propio deterioro también.

Aquí el video en castellano. Aunque recomiendo el original.

Entonces decidió vender Esprit. Se fue a Chile y compró grandes cantidades de terreno para restaurarlo, convertirlo en parques nacionales y devolvérselo a los chilenos. Esto causó bastante controversia y escepticismo, al fin y al cabo fue Doug el primero en poner sobre la mesa chilena dos conceptos hasta entonces casi desconocidos para ellos: filantropía y conservacionismo. Quizás un poco extremista en su afán anti-tecnología, creo que tiene un punto de razón de cara al conservacionismo. Siempre oímos el argumento de que como la tecnología nos sacará de los problemas medioambientales que estamos causando, podemos seguir causándolos. Pero la realidad es que lo único que solucionará estos problemas es construir una economía que copie los procesos naturales; ser conscientes de que lo que es bueno para el planeta es bueno para nosotros. Quizás la tecnología nos pueda ayudar, pero no puede ser la excusa para seguir empujando un sistema que nos ha llevado al borde del precipicio.

Una de las cosas que más me gustan de su filosofía es su afán por la belleza. Aunque al principio no lo entendía. Yo relacionaba “belleza” con la que me ha vendido L’Oreal y esta gente. Pero él habla de belleza natural, algo intrínseco a nuestro ser. Y es cierto que al final, casi sin darnos cuenta resulta que las fábricas son feas, la contaminación es fea, la basura es fea… pero la naturaleza es bonita. La palabra “belleza” esta ligada con el paradigma ecológico; para nosotros es bonito lo que sostiene y nutre la vida; bebes, agua, flores… Si buscamos crear un mundo más bello, estaremos en el buen camino, pero si a nuestro alrededor vemos cada vez más cosas feas algo estamos haciendo mal. Conclusión: L’Oreal no tiene ni idea de lo que dice.

Os invito a que investiguéis un poco más el trabajo de Doug Tompkins. Para mi un ídolo, no sólo por su afán y su legado conservacionista, pero también porque sabía quién era él realmente y se dirigió con paso firme en esa dirección. Algo muy difícil de hacer en nuestra sociedad actual, y quizás por esto tan meritorio. Gracias por todo Doug!!

 

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