No hay duda de que como sociedad tenemos por delante muchos retos. Cambio climático, desigualdad social que crece con el capitalismo, crisis de los refugiados, destrucción de los recursos naturales, guerras, hambre… y así podríamos seguir un buen rato. Pero también es cierto que hay literalmente millones de personas repartidas por todo el mundo intentando arreglar estos problemas. El movimiento está en marcha, y Paul Hawken lo describe perfectamente en su libro Blessed Unrest, “the largest movement on earth, a movement that has no name, leader, or location.

Sin embargo a día de hoy son las grandes empresas las que tienen la mayor influencia a la hora de moldear la sociedad y el planeta en el que vivimos. A más grande, más impacto. A más impacto, más capacidad de cambio, para bien o para mal. El problema es que la mayoría de veces es para mal. Cuando estas grandes empresas se fundaron se hizo con el único objetivo de maximizar beneficios. Hoy no han cambiado mucho. Las personas y el medio ambiente quedan en segundo plano, o tercero… PERO, si las empresas tienen una gran capacidad para moldear sociedades, ¿qué pasa si empezamos a construir empresas buenas?

 

emprendimineto social
Ecoalf hace ropa 100% de materiales reciclados

¿Qué es emprendimiento social?

El emprendimiento social no es más que construir empresas cuyo objetivo principal sea crear algún tipo de beneficio social o medioambiental. Creo que la convergencia de acciones sociales y empresa es la combinación perfecta para generar cambio a gran escala. Al fin y al cabo una acción social sin mentalidad de empresa se quedará en una acción local. Pero la misma acción social con mentalidad de empresa, es decir, perfeccionada al máximo para captar gente (activistas monetarios) e ingresos, traspasará barreras, ciudades, y quizás fronteras. Es ahí donde está el potencial de cambio a gran escala.

Pero, ¿por qué hay que sacar dinero de una acción social? Se preguntan algunos y con razón. Porque el dinero es la herramienta que permitirá al proyecto crecer y ser adoptado a gran escala por la sociedad. Hay que jugar con las reglas del juego, y aunque a los más puristas no nos guste, el dinero es el motor que nos permite movernos por el tablero.

 

 

El dinero mueve el mundo

Así que por un lado tenemos personas con ganas de comprar, y por otro lado empresas con ganas de hacer un bien social. Juntando las dos partes construimos una sociedad que con su dinero está solucionando los distintos retos a los que nos enfrentamos. ¿Te gustaría que se diese una transición a energías renovables? compra tu energía en Som Energía y no en Iberdrola (no les regalo ni el link). ¿Quieres que los trabajadores tengan unas condiciones de vida dignas? Compra productos de comercio justo. ¿Quieres acabar con la esclavitud infantil? Deja de comprar chocolate Nestle o Kraft.

Y la última reflexión es que lo primero que tenemos que hacer es consumir menos. Punto. Antes de comprar cualquier cosa primero pregúntate si de verdad lo necesitas. Si es que si, luego pregúntate si hay alguien a quien se lo puedas comprar que va hacer cosas buenas con tu dinero. Por suerte a día de hoy lo más probable es que si. El dinero mueve el mundo, así que somos nosotros con nuestros hábitos de consumo los que tenemos el potencial de cambiarlo.

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