Resulta que el 15 de marzo fue el día del consumo responsable. Ni sabía que este día existía. Me enteré por Twitter. Llámame loco, pero si el domingo fue el día del consumo responsable, entonces el domingo fue uno de los días más importantes del año. Y no por el día en si (este post viene con dos días de retraso), sino por la importancia de la reflexión que este día nos invita a hacer.

Día del consumo responsable
via ecocosas

Nuestro poder como individuos

Soy fan confeso de las frases célebres. Pero hay una, que ya he mencionado alguna vez, a la que le tengo un cariño especial:

“Never ever depend on governments or institutions to solve any major problems. All social change comes from the passion of individuals.”
Margaret Mead-

Qué maravilla. La leo y la releo y me entran ganas de comerme el mundo. Si hay algo que nos ha enseñado la historia es que todos los grandes cambios sociales han llegado gracias a la pasión de los individuos, que lucharon y defendieron aquello que creían era justo: el fin de la guerra de Vietnam, el movimiento de independencia indio o sudafricano, el fin (o la mejora) de la discriminación racial en Estados Unidos… Esto son los ejemplos ‘famosos’, pero, ¿y qué hay de los bosques milenarios que no se han talado, minas en santuarios naturales que nunca se cavaron, pesticidas tóxicos que nunca se echaron, niñas marroquíes que no tuvieron que casarse con sus violadores, tribus Masáis que no fueron forzadas a abandonar sus tierras…? Todas y cada una de estas historias, son victorias que se han conseguido gracias a la voluntad y determinación de personas como tú y como yo. Primero los individuos actuaron, luego los gobiernos escucharon. Es importante que seamos conscientes del poder que tenemos como individuos, sólo así tendremos el valor de utilizarlo.

¿Pero que tiene esto que ver con el consumo responsable?

El consumo es sin duda una de las grandes fuerzas motrices de nuestro mundo. Según lo que decidamos consumir o no consumir, el mundo puede literalmente tomar una forma u otra. Consumir en el primer mundo es muy sencillo; vas a una tienda, compras un producto y lo usas. Fácil. Nada cambia. Espera… ¿nada cambia?

Supón empresa “Malo” (se me ve el plumero, no?). Venden bolígrafos. Los bolígrafos que venden los hacen niños en malas condiciones laborales, y los residuos de la tinta van directamente al río local, contaminándolo y menguando la pesca y la cantidad de agua potable.

Supón empresa “Bueno”. También venden bolígrafos. Los bolígrafos que venden los hacen personas en condiciones laborales buenas y los residuos de la tinta son tratados y depurados. “Bueno” promueve y alimenta una comunidad local sana y sostenible.

Si todo el mundo compra bolígrafos marca “Malo”, la empresa “Malo” sobrevivirá, crecerá y continuará con sus prácticas de producción. Si todo el mundo compra bolígrafos “Bueno”, la empresa “Bueno” sobrevivirá, crecerá y continuará con sus prácticas de producción. Y es tan sencillo como esto.

Está totalmente en nuestras manos decidir qué empresas queremos que vivan y qué empresas queremos que no lo hagan. Cada euro que gastamos como consumidores es un voto a un sistema de producción u otro. Nos puede gustar más o menos, pero como consumidores somos cómplices del bien o del mal que el producto haya hecho hasta llegar a nuestras manos. La dura realidad es que no tiene ningún sentido que le des 500€ a una ONG que trabaja contra la explotación infantil si luego vas por ahí comprando en Nike o Inditex. Hombre, es mejor si se los das, pero para solucionar el problema de la explotación infantil, u otros muchos problemas que afronta nuestra sociedad, debemos atacar la raíz del problema, y no ponerle tiritas a una herida que necesita 30 puntos. Todo lo demás es engañarse.

Individuos + consumo responsable = mundo mejor

Hasta aquí hemos dejado más o menos claras dos cosas:

  1. Como individuos tenemos el poder de cambiar las cosas
  2. El consumo moldea nuestra sociedad

Una vez está esto claro, consumir de forma responsable se convierte en un aspecto vital a la hora de definir en qué tipo de mundo queremos vivir. Consume acorde a tus valores morales, moviliza a la gente de tu alrededor para hacer lo mismo y el resultado será un mundo más justo. Puede que muchos de nosotros no estemos hechos de la madera que se necesita para ser uno de esos activistas famosos que van por ahí arreglando el mundo. Pero por suerte, no hace falta, todos tenemos el poder de decidir a quién le damos nuestro dinero, y esta es la mayor fuerza democrática actual. Cada vez hay más -y más grandes- empresas como “Bueno”, lo que quiere decir que hay consumidores que están comprando sus productos (y sus valores) e fabricando, gracias a su consumo, un mundo más justo. Quizás en un futuro esto lleve a una mayor transparencia en los procesos de producción. O incluso a que productos responsables lleguen más baratos al consumidor final, gracias a la imposición de impuestos para procesos de producción destructivos, por ejemplo. Hacía estas lineas tiene que ir el futuro.

Pero no nos adelantemos, el presente es este, el de hoy, y si queremos construir un mundo que cuide la naturaleza y los derechos humanos nuestra mejor arma es consumir de manera responsable. Hay una correlación directa entre nuestros hábitos de consumo y el mundo que estamos creando. ¿No sabes por donde empezar? Échale un ojo a el bien social!

¿Lo compras? Invitadísimo a debatirlo en los comentarios 🙂

2 comentario en “Día del consumo responsable

  • mercedes

    como voluntaria de una ONG me parece muy bien lo del consumo responsable, atacar la raíz del problema ya es más complicado.Por qué no podemos cada uno poner nuestro granito de arena aunque sean “tiritas”???.Ej: yo veo una papelera en la calle rodeada de papeles fuera de ella pero el mio va dentro,ya es uno menos en el suelo.
    Muy buen ejemplo el de empresa “malo” y “bueno” haciendo bolígrafos,si nos informaramos todos delas condiciones laborales de esos niños ,con el tiempo se transformarían en buenas condiciones.Creo que esto ya lo comentastes cuando el incendio de la fabrica de ropa en Blangadesh,que las empresas que se beneficiaron de esa fabrica paguen (económicamente) su puesta en marcha en condiciones mejores.
    Enhorabuena por tu blog y poco a poco….

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    • Javier Velasco

      Hola Mercedes,
      Muchas gracias por tu comentario. Claro que se puede poner nuestro granito de arena, nuestras “tiritas”. Se puede y se debe 🙂 Pero insisto, en vez de poner un pozo en un pueblo de la India, no sería mejor conseguir que Coca Cola no contamine su agua en primer lugar??
      Un saludo y hasta pronto!

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