Una relación de odio con el plástico

 

PROBLEMAS: LA VIDA CONTIGO

El verano pasado tuve la suerte de pasar mis vacaciones en Lanzarote. Ahí hice varias excursiones a pie y a nado. Una mañana de niebla y de mar revuelto, en el malpaís del volcán de la Corona, cerca de la costa emprendí un camino desde una playa de arena clara. Al caminar un poco descubrí un inmenso mar de lava seca tragando a través de sus agujeros restos de materia plástica inorgánica venida de otros puntos del planeta a través de las corrientes marinas. Pude observar fragmentos diminutos de objetos ya irreconocibles y pedazos grandes de los que una podía deducir el objeto del cual formaron parte en su vida útil. La imagen fue demoledora para mi. Iba sin cámara de fotos, así que no pude tomar ninguna foto pero la imagen quedó grabada en mi memoria: parecía que hubiese llegado en un escenario pos apocalíptico. No quise seguir caminando mucho más por ahí. Volví a la playa y observé que entre los granos de arena descansaban fragmentos plásticos, pequeños e inertes.

 

Según la organización El Plástico Mata, el consumo de plástico mata “millones de animales de más de 370 especies de todo el mundo comen plástico. Desde el plancton microscópico, pasando por cóndores, albatros, camellos, tortugas marinas, ballenas, incluso peces en la base de la cadena alimentaria de la que dependemos. Muchos de estos animales sufren una muerte cruel y agónica. Se calcula que el plástico mata 1 millón de aves marinas y más de 100.000 mamíferos marinos y tortugas cada año.” El plástico pasó a formar parte de la cadena alimentaria marina pues parte del pescado que come el ser humano ya se está alimentando de plástico.

 

“Do we have the courage to allow ourselves to feel deeply enough so it transforms us, and our future?”

En los mares de nuestro mundo habitan suspendidas 100 millones de toneladas de plástico, son los vertederos de nuestra basura urbana e industrial. Aunque no lo veamos el plástico está ahí, flotando. Todas las muestras de arena de playas de distintos puntos del mundo contienen microplásticos, todos los mares en los que nos zambullimos buscando lo que queda de natural y orgánico en este mundo en que vivimos contienen islas de basuras. En algunas costas del planeta se están formando las llamadas “playas de plásticos” donde arena y plástico compiten para ocupar el mismo territorio. Echar una ojeada a la más notable de ellas, Kamilo Beach, en el sur de Hawaii, despedaza el alma de cualquier persona sensible.

 

Consumo de plastico

 

Mirar esta realidad es darse cuenta que las generaciones posteriores no conocerán mares sin plásticos. El plástico se ha convertido en el material que compone la mayor parte de los objetos de usar y tirar que se usan a diario. Está detrás de todo lo desechable, es el instrumento principal de la cultura del take away y del throwaway. La vida de las bolsas y botellas de agua de plástico, de las bandejas de poliestireno que contienen algunos productos de supermercado, de las botellitas de bebidas individuales de una sola ingesta, de los vasos de plástico que se usan una sola vez tienen una vida útil muy corta y una vida residual indefinida. El plástico es un material no degradable, impermeable y muy perdurable; se puede romper por acción de la luz pero no desaparece. Algunos de nosotros moriremos pero él, fragmento de plástico, seguirá aquí.

 

Consumo de plastico

 

SOLUCIONES: IMAGINARSE LA VIDA SIN TI

A lo largo del globo existen varias iniciativas, organizaciones y grupos ecologistas que trabajan para concienciar a la gente y limpiar el planeta. También hay iniciativas individuales que son una gran fuente de inspiración (para mi), de las cuales voy a destacar dos: Katrhyn Kellogg en Going Zero Waste y Patri & Fer con su blog Vivir Sin Plástico.

A nivel individual me planteo qué podemos realizar nosotros, los que no queremos contribuir a esta masa amorfa de desechos flotantes, o que queremos minimizarla. Pienso que se pueden realizar cambios cotidianos sencillos y prácticos que implican un replanteamiento de nuestras formas de consumo. Una puede tratar de basar su vida bajo las premisas de las tres erres:

1. Rechazar. Dejar de comprar por comprar. Preguntarse si realmente necesitas este objeto. Pertenecer a un grupo de intercambio de cosas como Lendi te permite eso: prestar objetos sin necesidad de adquirirlos y darte cuenta que no todos necesitamos tener los mismos objetos en casa si podemos compartirlos. Este tipo de iniciativas permiten reducir nuestra huella ecológica, dejar el menor rastro de mugre plástica posible a nuestro paso por este mundo. Hay otras iniciativas similares en otros lugares, muy interesantes todas ellas. Por ejemplo: Library Of Things en UK, o en Canada.

2. Reducir. Tener en casa aquello que realmente quieres y donar el resto, soltar las cosas innecesarias o que ya no uses. A lo mejor otras personas las van a usar más que tú y nos ahorraremos que otros tengan que adquirir más cosas.

3. Reparar. Si valoras los objetos materiales que tienes y que te gustan seguramente vas a cuidar de ellos. Una iniciativa interesante que existe en Barcelona es Reparar Millor Que Nou.

 

Creo que la idea no es aspirar a la perfección, sino aceptar las incoherencias propias que aparecen a lo largo del proceso de abandono del consumo de plástico. Seguramente aparecerá un sentimiento de culpa cuando no encontremos alternativas a algo. No seremos perfectas pero podremos escoger mejor, al menos lo intentaremos. Por ejemplo, me parece que una buena elección es usar tuppers de vidrio para poner comida para llevar, ni que sean tuppers de plástico que ya teníamos en casa. Rellenándolos reducimos los embalajes de usar y tirar. Lo mismo con los tés y cafés take away; si nos llevamos un termo propio en el bolso ahorraremos plástico.

 

Un ejercicio que me parece interesante de hacer es numerar todos los objetos de plástico que usamos a diario o a menudo. Una vez localizados podemos tratar de buscar alternativas. Esto permite ser consciente del plástico que nos rodea y de cómo forma parte de nuestras vides sin que nos demos ni cuenta.

 

FUTURO: TRABAJAR PARA QUE DEJES DE SER DESEADO

Nuestro consumo humano indebido, excesivo e irresponsable está intoxicando el planeta y el trabajo que nos queda por realizar es concienciarnos de que debemos tomar ciertas decisiones como especie. Varios gobiernos están tomando medidas para reducir el consumo de plástico: Francia prohibió los vasos y cubiertos desechables, en el Reino Unido se vetaron los cosméticos con microesferas, en Marruecos se prohibió la fabricación y comercialización de bolsas de plástico, en Bangladesh está prohibido el uso de bolsas de plástico y se está tratando de volver a las bolsas de yute (una fibra vegetal), que eran las bolsas precedentes a la llegada de las de plástico. Todos estos son ejemplos de medidas gubernamentales que se están tomando en contra de este agente contaminante pero aún queda mucho camino por recorrer.

 

Aunque estos gestos sean valiosos e importantes la industria del plástico crece sin cesar y ve en los llamados países emergentes un campo de negocio por explotar. Las consecuencias del consumo de plástico son muy amplias y no solamente se extienden al impacto medioambiental sino que tienen también efectos nocivos sobre nuestra salud. Es por ese motivo que las pequeñas decisiones individuales tomadas por cada una de nosotras puede modificar comportamientos extendidos socialmente y puede hacernos replantear nuestra forma de consumir y sobretodo qué consumir. ¡Ánimo, no estamos solas!

 


EL CAMBIO

¿Crees que puedes reducir tu consumo de plástico? ¿Quieres empezar a ser consciente del plástico que realmente consumes? ¿Quieres ser parte del cambio?
Estate atenta a nuestro blog, EN BREVE te vamos a proponer un reto solo para gente valiente CONCIENCIADA con nuestra necesidad de cambio.

MÁS noticias muy pronto!! ¡ESTATE AL LORO!

 

 

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