Somos naturaleza. En mayor o menor medida, todos sentimos esta conexión. Tampoco hay que ponerse demasiado místico; ¿quién no disfruta de un atardecer o del olor a campo? En mayor o menor medida, hay algo en la naturaleza que nos atrae, nos gusta, nos hace sentir bien.

Pero, ¿por qué unos más que otros? Pues creo como con todo, depende de nuestras experiencias y vivencias. Por ejemplo, me voy al extremo, por eso de ir al grano y tal. Los mayas, los indios (los de caballos y plumas), los maoris de Nueva Zelanda… Vivían EN la naturaleza, estaban en contacto con ella todo el día todos los días. No les quedaba otra que ser perfectamente conscientes de que todo lo que tenían, todas sus posesiones materiales, todo su estilo de vida, provenía directamente de lo que les daba la tierra. Al fin y al cabo eran ellos mismos los que trabajaban esta naturaleza para convertirla en medicinas, recipientes, casas, comida, utensilios, herramientas, energía, ropa, muebles, zapatos, armas, joyas… bueno, pillas la idea. Algo quizás más difícil de ver, pero no por ello menos cierto: también experimentaban una conexión psíquica, espiritual. Cuando pasas mucho tiempo en el ritmo tranquilo y vivo de la naturaleza, poco a poco vas interiorizando esta psiquis, poco a poco vas conectando. En el post mi camino hacia la sostenibilidad, cuento mi experiencia personal en este sentido, que no es mucha, pero me da una ligera idea de lo que debían de sentir estas culturas.

Hoy en día nuestro contacto con la naturaleza es mínimo comparado con el de nuestros amigos maorís o indios. Vivimos en ciudades que no nos dejan ver los atardeceres y compramos los recipientes, medicinas, comida, utensilios, ropa, muebles… directamente en la tienda, sin tener la más mínima idea de dónde vienen o cómo se han hecho. El otro día leía un artículo donde un profesor le preguntaba a sus alumnos de primaria de dónde venía la electricidad. ¿La respuesta? Del enchufe. Inevitablemente hemos perdido contacto con la naturaleza, y por lo tanto conexión. Y esto unido a un sistema capitalista hiperconsumista da como resultado el desastre al que nos estamos dirigiendo, pero este post no va sobre esto, me centro. El caso es que hemos desconectado con la naturaleza. Pero aún así tenemos una cosa buena a nuestro favor: nuestro gran amigo el sentido común. Todavía tenemos capacidad de análisis, y hasta lo que yo se, a no ser que el Curiosity este tele-transportando materias primas desde Marte, todo lo que tienes delante: el ordenador, la taza del café, el boli, la mesa, la lámpara… todo viene de la Tierra, viene de la naturaleza. No tenemos que vivir en jaimas, ni hacer nuestras propias herramientas para darnos cuenta que dependemos de ella. No nos hace falta, y eso es bueno.

Conexión con la naturaleza
Foto de www.labioguia.com

Y es aquí donde la cosa se pone interesante. Poco a poco estamos volviendo a nuestras raíces, los productos artesanos cada vez se ven más (recomiendo www.etsy.com), reflejando la individualidad de cada uno, la gente vuelve a vivir al campo, los deportes al aire libre están en auge… poco a poco está volviendo esta conexión con la naturaleza, estamos volviendo a comprender aquello que una vez entendimos pero que hemos decidido olvidar; que la naturaleza nos hace sentir bien. Pero al mismo tiempo las ciudades nunca desaparecerán, ni deberían. Creo que tenemos que buscar este equilibrio, un balance entre los beneficios que nos aportan unas -cultura, distracción, arte, relaciones humanas, etc- y los beneficios de la otra -belleza, relajación, aire libre, mindfulness- Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre. Huir de los extremos y buscar el equilibrio. De una forma u otra, ya sea en la ciudad o en el campo, tenemos que volver a ser conscientes que nuestro futuro está ligado al uso que le demos a los recursos, tenemos la necesidad de replantearnos nuestra forma de vida. Y no para salvar la Tierra –que también- sino para salvarnos a nosotros. Empezar a conectar con aquello de donde venimos quizás sea un buen comienzo.

4 thoughts to “Conexión con la naturaleza; ¿por qué antes si y ahora no?

  • Bárbara

    otra vez una entrada con la vida natural por delante
    cuando preguntan y tú, de donde eres? de dónde vienes? de qué familia eres?
    del campo.. todos venimos del campo.. de la naturaleza
    que tb. está en la ciudad.. en los parques . quieras o no y a pesar del ultimo mes oscuro ya están las margaritas.. es la naturaleza.. y todos los días hay aves volando sobre nuestras cabezas y alrededor.
    gracias por ponernoslo delante.

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    • Javier Velasco

      Hola Bárbara. Cuánta razón! Gracias a ti por comentar y por conectar totalmente!! 🙂

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  • felipe osorio

    Hola muchas gracias por tu aporte, totalmente de acuerdo y en sintonia con tu forma de reflexionar acerca de lo que pasa con la madre tierra, desde Action Sports Colombia estamos enteramente comprometidos con aportar nuestro granito de arena para ayudar a la sensibilización y también a la acción de muchas maneras: sembrando arboles en nuestros encuentros, sin usar bolsas plásticas ni utensilios desechables,entregando un mensaje de amor y conexion con todo y con el todo a quienes nos siguen en redes sociales y nos acompañan en nuestras aventuras. Si se puede, pero el cambio inicia desde adentro de cada uno

    dejamos este mensaje:
    «quien se reconcilia con la naturaleza no solo comienza a estar protegido sino que también inaugura un poder inédito, reservado solo para quienes decidieron vivir en plenitud» Sabiduría olvidada
    mil gracias

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    • Javier

      Hola Felipe! Muchas gracias por pasarte y comentar. Y mucho ánimo con vuestro proyecto! Os seguiremos en las redes 🙂

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